Dolor.
Ansiedad.
Lágrimas.
Mentiras.
Siempre dijiste que las cosas acabarían bien, aunque el propio fin ya es malo.
Siempre me decías que estarías a mi lado cuando lo necesitase, tendría en ti un lugar donde escapar del mundo, y llorar, de quererlo así.
Siempre sonreías para hacerme feliz, de la misma manera que mi felicidad residía en ti.
Siempre...Decías para siempre.
Y ahora esas palabras no se han convertido en otra cosa, más que lo que te repetía una y otra vez: "No, no quiero ser como una historia más, que acabó mal, en una lista de tu vida, quiero ser alguien, ahora, y hasta dentro de mucho tiempo. Tengo miedo de que los años se lleven mi memoria. "
Me llamabas idiota, y decías que eso nunca iba a pasar.
Pero... Ya sé lo que opinas del "para siempre"...

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